miércoles, 2 de enero de 2013

Anoche.


Puedo viajar de tarde y llegar de noche, o viajar de madrugada y llegar de dia, 

Viajar de tarde y despedirme de todos, y recorrer la ciudad con la puesta del sol y desear quedarme y compartir una cena más con ellos.

Viajar solo y pensar en todo lo que pierdes al irte.
o marcharme de madrugar y despedirme mientras duermen y confundirme en sus sueños y al día siguiente no estar y ser arrancado sin dolerle a nadie ni un poquito.

Es la última noche que pasare aquí en ese mundo, creado por nosotros hace mucho tiempo, en realidad desde que nacimos y fuimos conociéndonos, no quedaba más remedio que acostumbrarnos al otro, pues  nos veíamos todos los días y al pensar en uno pensábamos en el otro.

Luego nos fuimos  de tarde, cada uno, fue lento pero no podíamos pararlo, casi parecía necesario, nadie se detuvo a decir no te vayas, quédate a cenar, fue lento como la naturaleza cuando separa las cosas, como gotas que hacen surcos en la tierra, nacen  geografías nuevas, ya ni nos extrañamos

Pero estaba roto de algún extremo, sin protección, sujeto al mar, que erosiona y deja todo hecho un llano.
Y aquí estamos, otra vez en el mismo punto como un conjunción de planetas, como el agua que es arrancada del rio y regada en el desierto y permite crecer hierba, aunque dure pocos días, por esas horas hay verdor y estamos llenos, nuestro costado ya no está abierto.

Pero la naturaleza se restablece y todo vuelve a moverse, la tierra se separa del agua, lo desierto vuelve a ser arena y la noche deja de ser refugio,

Me voy de madrugada para no despedirme, para que no sea real, para que todo ese tiempo que volvimos a pasar juntos se mezcle con los sueños y sea perfecto.

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